
Si corriendo tras los instantes, encuentro la hierba.
Quiero llegar hasta ella, lo más alto que pueda.
Cuando en este océano claro,
me hallo de pie, saben las sabias algas, que me deben atar los pies.
No nací para la tierra, si no para un largo olvido.
Donde se cruzan la esperanza y el dueño, de este mi sueño.
Tras la sonrisa que agranda la vejez me dijeron:
"Las arrugas de esa tierra, son solo para sirenas"
Cuando en este océano claro,
me hallo de pie, saben las sabias algas, que me deben atar los pies.
No nací para la tierra, si no para un largo olvido.
Donde se cruzan la esperanza y el dueño, de este mi sueño.
Tras la sonrisa que agranda la vejez me dijeron:
"Las arrugas de esa tierra, son solo para sirenas"
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